Piano de recital

Manuel Matarrita, piano

PROGRAMA

Antonio Soler (1729-1783)
 Sonata en re menor, D. 24

Ludwig van Beethoven (1770-1827)
– Siete bagatelas, Op. 33
* Andante grazioso quasi allegretto
* Scherzo
* Allegretto
* Andante
* Allegro ma non troppo
* Allegretto quasi andante
* Presto
– Bagatela en la menor, WoO 59 – “Für Elise”

Frédéric Chopin (1810-1849)
– Larghetto (Del Concierto Op. 21)
 
Manuel M. Ponce (1885-1948)
– Malgré tout
– Intermezzo en mi menor

Remo Pignoni (1915-1988)
– Ramaje
– Pa’ la Lilucha
– Por el sur
– Esto que estoy cantando
 
Astor Piazzolla (1921-1992)
– Invierno porteño
– Balada para un loco

Viernes 23 de abril, Sala Carlos Meza, EMUSPAR, 6:30 p.m.

Sábado 22 de abril, Biblioteca Isaac Felipe Azofeifa, Sto. Domingo de Heredia, 7:00 p.m.

Domingo 24 de abril, Salón de Sesiones, Municipalidad de Cartago, 4:00 p.m.

Martes 26 de abril, Sala María Clara Cullell, Escuela de Artes Musicales UCR, 7:00 p.m.

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No, no es un error. El piano está de recital. Me agrada pensar en la idea de que es el piano quien está de plácemes, y que soy yo quien soy un instrumento de sus caprichos musicales. Este recital de piano solo, en realidad, no se aparta de la tradición de reunir en un solo programa varias obras de diversos autores, estilos, épocas y lugares. Obras compuestas originalmente para otros instrumentos como el clavecín, el fortepiano, la voz humana o el bandoneón, incluso la orquesta sinfónica.

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Inicia el programa una obra de Antonio Soler, compositor español apodado como “el diablo vestido de fraile”. A pesar de haber tomado votos  religiosos como sacerdote en la orden de San Jerónimo, el “Padre Antonio” nunca cesó su interés en la composición de obras instrumentales que se alejaban más bien del espíritu religioso, al incluir elementos de la música vernácula española y de otras latitudes. De hecho, nada de sacrosanto hay en su “Fandango”, una de sus obras más celebradas. Soler compuso varios centenares de sonatas en un movimiento para clavecín solo. En el programa ejecutaré una de mis predilectas, la Sonata en re menor, D. 24.

Las bagatelas para piano de Beethoven son consideradas comúnmente como obras menores. Quizás no podría pensarse de otra manera si las ponemos y comparamos con sus composiciones más trascendentales para piano solo: sus sonatas y sus variaciones. En efecto, la palabra “bagatela” (elegida por el propio compositor) sí refiere a piezas de limitadas extensiones y menores expectativas. Estamos pues ante un compositor reconocido por sus grandes formatos, escribiendo obras en miniatura; esto es, si la analogía es permitida, un gran novelista escribiendo colecciones de cuentos breves. Lo interesante de las bagatelas, en el caso particular de Beethoven y su colección Op. 33, es que constituyeron medios de libertad artística y de experimentación. Encontramos en ellas modulaciones inesperadas, un fuerte sentido del humor y un lenguaje “despreocupado” de convenciones dramáticas. Tampoco vemos en ellas grandes elaboraciones estructurales -todas están escritas en forma rondó y en tonalidades mayores-. Las siete bagatelas Op. 33 fueron escritas en los primeros años del siglo XIX, mientras que la Bagatela N0. 25 en la menor, apodada “Für Elise”, data aparentemente de 1810, apenas unos pocos años después. Esta obra -por cierto, la composición más famosa de Beethoven, si es que es de su autoría- es motivo de mucha controversia, justamente con respecto a este tema. La obra fue supuestamente descubierta por Ludwig Nohl varias décadas después de la muerte de Beethoven, pero existen muchas dudas sobre su autenticidad. La versión que escucharán en este programa corresponde a la reconstrucción realizada por el musicólogo británico Barry Cooper, y tiene notables diferencias con respecto a la versión tan popularizada en el mundo entero.

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La segunda parte del programa inicia con el Larghetto en la bemol mayor de Frédéric Chopin. Esta página es una versión del segundo movimiento de su Concierto para piano y orquesta No. 2, Op. 21, realizada por el propio autor. En las veladas musicales del Romanticismo se acostumbraba la ejecución al piano de piezas originalmente concebidas para formatos orquestales, a razón de no contar con un ensamble ni un espacio para satisfacer la puesta en escena de la versión original. En este sentido, el maestro polaco realizó una versión poco conocida para piano solo de su Concierto en fa menor, de la cual se escuchará el número central. El resultado es un maravilloso nocturno. Este movimiento en particular era considerado por Chopin como una de sus más queridas composiciones propias.

Como mencionaba en un post anterior, Manuel María Ponce constituye una figura enigmática en el desarrollo musical de México. Enigmática porque al lado de sus obras de salón y numerosas canciones románticas (muchas de ellas de baja calidad creativa), también compuso obras de una mayor envergadura y en un lenguaje claramente desarrollado. Las dos obras incluidas pertenecen a la faceta más tradicional de Ponce, armónicamente hablando. Se trata de Malgré tout (“A pesar de todo”) y el Intermezzo No. 1 en mi menor, ésta última su obra más conocida e interpretada de su repertorio para piano. La primera obra, no obstante, tiene una historia digna de ser contada. “Malgré tout” es una habanera escrita para mano izquierda sola, y está dedicada al escultor mexicano Jesús Contreras, a quien le fuera amputado su brazo derecho. Se cuenta que el escritor Amado Nervo afirmaba que Contreras había finalizado su última escultura (que llevaba por título justamente “Malgré tout”) con solamente su brazo izquierdo, y esto inspiró a Ponce a escribir una obra relacionada con la tragedia del escultor. Se ha comprobado históricamente que la escultura se realizó antes de la amputación; no obstante, fue el mito el que conmovió a Ponce a dedicar una obra para la mano izquierda sola. Tuve el privilegio hace poco de apreciar esta maravillosa escultura en el Paseo de la Alameda en la Ciudad de México.

Cierra el programa con la inclusión de obras de dos compositores argentinos. Primeramente, Remo Pignoni (1915-1988). Pignoni fue un compositor oriundo de la ciudad argentina de Rafaela, provincia de Santa Fe. Su obra ha pasado, lamentablemente, bastante inadvertida. Del maestro Pignoni se cuenta un extenso catálogo de música para piano, todas ellas inspiradas en el rico folclor argentino. La gran parte de estas composiciones, afortunadamente, han sido publicadas y fueron grabadas por su propio autor. Del vasto número de sus breves composiciones he seleccionado apenas cuatro para este programa: la zamba Ramaje, el gato Pa´ la Lilucha, la huella Por el sur y la chacarera Esto que estoy cantando. De Piazzolla no hay mucho que decir que no se conozca ya. Conocido por la sinergia que logra del género del tango (cada vez más urbano) con la música académica, escucharemos de su producción, dos piezas bastante conocidas y muy emocionales (como todo Piazzolla): Invierno porteño y la Balada para un loco.

AstorPiazzolla

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